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VEJER DE LA FRONTERA:
Más de quinientos años de dominio
musulmán han hecho surgir uno de los más bellos
pueblos de la provincia gaditana, situado al suroeste de la provincia
y encaramado a un cerro de 190 metros de
altura.
Vejer asciende por su laberinto de blancas y empinadas calles, con
sobrias fachadas que encierran sorpresas en su interior: los bellos
y desconocidos patios, y los secos de las cobijadas, las vejeriegas
que hasta bien entrado el siglo XX cubrían sus rostros a
la manera de sus hermanas de Xauen y Tetuán, donde se instalaron
sus antepasados al salir de Vejer a
fines del siglo XV.
El paisaje natural de Vejer lo
integran varios enclaves de alto valor ecológico y monumental
como Santa Lucía, núcleo agrícola declarado
Monumento Natural, con un sistema de conducción de agua que
data de época romana; el Parque Natural del Acantilado y
Pinar de Barbate; la Finca Las Lomas y los alrededores de la Laguna
de la Janda, de gran riqueza ornitológica; y la playa de
El Palmar, que ocupa 7 kmn de litoral, y que se conserva en estado
natural. Su arena es blanca y fina, y sus aguas transparentes. Es
ideal para la práctica de deportes acuáticos como
surf, windsurf y pesca.
Las alturas del cerro sobre el que se asienta la villa de Vejer
sirven además como pista de despegue para el espectacular
vuelo del parapente y ala delta. También es posible realizar
senderismo y rutas a caballo por el Parque Natural o jugar al Golf.
Son de singular interés
los molinos situados junto al Barrio
de la Judería, el Santuario de la Oliva, el recinto amurallado
(emblema de la ciudad) y sus 4 puertas, y el Nmac, singular muestra
de arte contemporáneo integrado en plena naturaleza, en la
Dehesa de Montenmedio. |